Prueba: botas para moto de mujer Falco Ayda


Probar unas botas cuando se es motera es algo más que analizar las características y el estilo del producto. También hay que imaginar si combinarán bien con nuestro guardarropa. Dicho y hecho: me tocó vestirme a diario con las botas Falco Ayda, caminar con ellas y esperar que no me hicieran mucho daño (suelo estar mucho tiempo de pie en mi trabajo). ¡Mi opinión sobre estos botines italianos!

Unas botas para moto con carácter, pero discretas

Si no os importa, empecemos hablando de los aspectos estéticos… En este vídeo podréis ver cómo son las botas Falco Ayda en detalle. Primera reacción ante la pregunta de Motoblouz: «¿Te apetece probar estas botas?» = «Mmm… es que… no van mucho con mi estilo…». Me parecen demasiado biker. Pero bueno, ¿qué iba a esperar de botas para moto? Tampoco es para tanto… ¡Vale, no es mi estilo habitual, pero acepto el reto!

Para hacer la prueba como Dios manda, fui al trabajo con estas botas y las llevé puestas todo el día durante un mes. Esto me obligó a adaptar también mi forma de vestir. Finalmente, tampoco me resultó tan difícil, ya que las botas Falco son finas, de un bonito cuero mate muy flexible y con un tacón no demasiado marcado. Al verlas, a nadie se le ocurrirá pensar que las habéis comprado en Motoblouz. Las llevé con pantalones slim, de campana e incluso con minifaldas. Me sentaban divinamente. Ni lo intentéis con vaqueros rectos: no podréis ni meterlos por dentro ni llevarlos por fuera. Quedan realmente horribles >__<.

Mis compañeros de trabajo se mostraron cuanto menos… sorprendidos. En fin, así interpreto yo la mirada del primero que me vio con ellas por la mañana, antes de preguntarme «¿Vas a un concierto esta noche?». Imaginaos: normalmente me ven llegar vestida de astronauta (en plan «motera invernal», vaya…). Y, de repente: ¡chas! Como por arte de magia, me transformo en una chica. Como también tuve que adaptar mi estilo vestimentario a estas botas Falco Ayda, hubo bastante cachondeo a mi costa durante más de una semana.

Seguridad con las botas Falco Ayda: mejorable

La contrapartida de esta estética bastante lograda es, en cierto modo, la seguridad. Los maléolos están protegidos, de acuerdo, pero el refuerzo es flexible, no rígido. La punta y el tacón de las botas de Falco Ayda están reforzados, pero no hay protección para las espinillas. En la ficha, se dice que sí que hay una, pero todavía la estoy buscando… La suela tiene un agarre correcto, incluso bajo la lluvia, pero no es antitorsión.

Conclusión para alguien como yo, tan maniática con la seguridad: me valen para ir por ciudad, pero para esos momentos en los que me apetece darle a la muñeca, pues… como que no.

Cuidado con la talla: son grandes y finas

Calzo un 41 y medio. ¡Sí, un 41 y medio! ¿Algún problema? Cuando era adolescente, TODAS las marcas de calzado se paraban en el 41, a veces incluso en el 40. Encontrar algo que pudiera ponerme se convertía en una pesadilla. Desde entonces, todo eso ha ido evolucionando, y Sarenza me ha salvado la vida (<3).

En resumidas cuentas, cuando vi que la talla más alta las botas Falco Ayda era la 41, me temí que me quedaran demasiado pequeñas. ¡Pues, de eso nada, monada! Ni siquiera toco la punta con los dedos (!!!). Me las puse y me las quité mil veces, comprobé que había visto bien el número… Poco faltó para que aparecieran signos de interrogación sobre mi cabeza. «¿Se habrán equivocado?». No. Era un 41. ¡Y era la primera vez que unos zapatos me quedaban demasiado grandes! Así que ya lo sabéis, estas botas tienen un tallaje grande. Si dudáis entre dos tallas, elegid un número por encima del que usáis habitualmente.

Eso no quiere decir que las botas Falco Ayda estén hechas para los pies de Hobbit. Al contrario, son estrechas y se diseñaron para pies finos. Falco ha desarrollado un sistema de confección para adaptar la bota a la anatomía del pie femenino: ACF women. Le da a la bota una forma muy bonita, pero como tengáis los pies un poco anchos o un juanete de nada, olvidaos de este modelo. No os sentiréis a gusto dentro.

La máxima comodidad para todo el día

Como decía, estas botas son finas y estrechas, pero lo cierto es que las llevé durante todo el día y no sentí ninguna zona de presión dolorosa. Ni el más mínimo roce. Si, como a mí, os apasionan los zapatos, sabréis que esto es algo que no tiene precio. Son SUPERCÓMODAS.

No quisiera pasar por alto un detalle: al caminar con ellas, la parte superior de la cremallera puede entrar en contacto con la piel. Resulta bastante desagradable y puede estropearos algún que otro par de medias. Para evitarlo, hago trampas con el velcro dándole un poco más de juego a la parte superior de la bota.

Aislamiento e impermeabilidad impecables

Como cualquier mujer, siempre tengo las manos y los pies congelados. Con estas botas, ningún problema. No tuve frío, ni siquiera a primera hora de la mañana, cuando los coches estaban cubiertos de escarcha.

Algo que también está muy bien es su transpirabilidad. Por mucho que las llevéis al trabajo o salgáis con ellas por la noche, vuestros pies no sudarán. Debo precisar que tengo otro par de botas que me pongo para los trayectos largos. Son muy abrigadas, pero, como se me ocurra entrar a algún sitio con ellas, sé que acabaré con los pies empapados. A no ser que me ponga cómoda y me las quite 😀

Estas botas Falco Ayda están hechas con el material High-Tex. Quise saber lo que había detrás de ese nombre tan evocador: la prueba de impermeabilidad consiste en dar 100 pasos sobre 5 mm de agua. Evidentemente, es algo que dista mucho de la lluvia que cae cuando una va conduciendo. Lo que sí puedo deciros es que nunca tuve los pies húmedos con ellas. Bajo las cremalleras de las botas, hay unos elásticos antifrío y antilluvia.

Refuerzo para selector de marchas: sí, pero no…

(Podéis saltaros este párrafo si no sois vosotras quienes conducís). Las botas tienen un refuerzo desmontable para el cambio. Este pequeño accesorio puede parecer ingenioso, pero, a la hora de usarlo, no resulta nada práctico. Creo haber comprendido de qué lado se ponía, pero, como no terminaba de convencerme, los probé en los dos sentidos. Simplemente para estar segura XD.

En el elástico, veréis dos cuadrados antideslizantes que se colocan debajo de la bota. Si ponéis el lado antideslizante mirando hacia la suela, para evitar que el elástico resbale por la bota mientras conducís, entonces será vuestro pie el que resbalará sobre el reposapiés. Y, cuando queráis dar marcha atrás para aparcar (normalmente, yo lo hago empujándome con la punta de los pies), se caerá al suelo. Por si fuera poco, al cabo de un par de utilizaciones (sin caminar, ¿eh? solo conduciendo), el elástico empieza a deshilacharse debido al roce.

Si ponéis los cuadrados antideslizantes por el lado de la estribera, el elástico resbala y se suelta. Tampoco hubiera estado mal que fuera el doble de ancho, ya que es raro que una cambien las marchas con el selector apoyado siempre en el mismo lugar de la bota.  Incluso con el refuerzo puesto, acabé teniendo marcas del cambio en la bota.

Otro detalle molesto es que, de vez en cuando, el refuerzo se engancha con el selector de cambio de marchas. Al final, dejé de ponérmelo. Me pareció un accesorio muy mal diseñado.

Estilo8
Comodidad10
Impermeabilidad10
Protección6
Colocación9
Discreción9

Mi opinión: Unas botas de ciudad discretas y cómodas

Podréis llevar las botas Falco Ayda sin problemas durante todo el día para conducir, ir al trabajo y salir con ellas por la noche. También son cómodas para caminar y, además, vuestros pies no sudarán. ¡Las acabaréis cogiendo cariño, con o sin moto!
8.7

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Sonya

Una 600XT, carreteras inundadas, arena, sin clases ni carnet, y alguna buena caída. Lejos de mis comienzos en África hace 15 años, me he vuelto una urbanita en una ER-6 muy prudente. Presto una atención particular a la seguridad e intento por todos los medios conciliar feminidad y moto. ¡Un gran reto que pide creatividad!