Prueba: Casco Schuberth R2


El casco Schuberth R2 es un casco integral diseñado para la carretera: tiene mejor insonorización, menor ventilación y menos peso que el SR2. Está pensado para conductores de moto con vocación deportiva y con una postura de conducción inclinada, al contrario que el S2, más apropiado para moteros con una postura de conducción erguida.

Un casco con vocación deportiva

Esta distinción, no siempre indicada de forma explícita en el argumentario del fabricante, resulta muy importante. En efecto, el casco Schuberth R2 fue estudiado en el túnel de viento para ofrecer los mejores resultados posibles con la cabeza inclinada hacia delante.

El fabricante alemán Schuberth es muy conocido por su posicionamiento de gama alta. Varios de sus modelos tienen mucho éxito entre los moteros más empedernidos. Yo mismo he llevado la mayoría de sus cascos en los últimos 15 años. Principalmente por tres razones: la prioridad que conceden a la seguridad, el cuidado que ponen en la insonorización y la presencia de una pantalla doble solar desmontable.

Hace ya algunos años, la marca Schuberth emprendió una dinámica de rejuvenecimiento y diversificación de su oferta, lo cual incluía el desarrollo de cascos con vocación deportiva. Su gama de cascos integrales de carretera (denominada «S» por Strasse, que quiere decir «carretera» en alemán) comprende el S1, el S1 Pro, el S2 y el S2 Sport, un casco de carretera, pero con cierre de anilla «doble D». Paralelamente, la marca lanzó su gama de cascos de competición (denominada «SR», con el SR1 y el SR2) y, finalmente, otra gama de cascos deportivos de carretera (denominada «R» por Renn, que quiere decir «carrera»), con el R1 y, ahora, con el R2.

Prueba del casco Schuberth R2 Nemesis

Para la prueba de este casco, entre enero y febrero de 2018, con varias motos y en el sudoeste de Francia, elegí un color de gran visibilidad y el acabado denominado Nemesis. El casco Schuberth R2 costaba por aquel entonces 499 €. Un precio claramente premium que excluye cualquier margen de error. Incluso la versión sin decoración se comercializaba a 419 €. Estamos, pues, bastante lejos de la gama básica. A ese precio, la calidad percibida debe ser irreprochable.

Primeras impresiones del casco Schuberth R2

Al sacarlo de su embalaje, el casco Schuberth R2 ofrece una primera impresión excelente. Bajo una bonita y protectora funda gruesa, descubrimos un casco que a muchos les parecerá bonito. Un adjetivo que, reconozcámoslo, no suele asociarse tradicionalmente a las creaciones del fabricante teutón. El casco ha gustado mucho a varias personas de mi entorno, familiarizadas o no con el mundo de la moto y, en algunos casos, bastante sensibles a los criterios estéticos. Transmite una imagen de modernidad con su estilo sencillo a la par que sofisticado.

En materia de visibilidad, el color negro/amarillo fluorescente se ve realmente desde muy lejos. Sin embargo, conserva una estética mínimamente refinada, a diferencia de lo que sucedería con un casco únicamente amarillo fluorescente, por ejemplo.

Un rápido vistazo basta para revelar detalles de muy buena calidad: una pantalla con un amplio campo de visión y equipada con una doble pantalla antivaho Pinlock® MaxVision, un cierre «doble D» con unas bonitas anillas naranjas, carrilleras extraíbles en caso de emergencia (denominadas «Quick Release»), grandes ventilaciones en mentón y frente, preequipamiento para intercomunicador de la casa, una barbillera grande y gruesa para limitar la entrada de aire (sinónimo a la vez de frío y de silbidos)…

¿Y el interior?

El revestimiento está constituido por un material llamado ShinyTex® antibacteriano, de secado rápido y con certificación Öko-Tex 100,  un distintivo ecológico que garantiza la ausencia (o al menos una presencia ínfima) de sustancias indeseables para la salud y la piel. Las espumas interiores son desmontables y lavables.

¿Algo que decir sobre el preequipamiento para intercomunicador? El cableado, los auriculares y el micrófono ya están incluidos. Falta únicamente el módulo principal y la batería del sistema Schuberth SC1, diseñado por el fabricante especializado Sena. Si optáis por este intercomunicador «de la casa», su instalación os resultará extremadamente fácil. Bastará con encajar los elementos que faltan a través de las trampillas existentes bajo el collar del casco. De este modo, dispondréis de un intercomunicador integrado al casco, sin protuberancias ni espesores adicionales: una ventaja en términos de discreción, aerodinámica y seguridad. Eso sí, no deja de ser una imposición. No os quedará más remedio que optar por la solución del fabricante, y podéis olvidaros de toda evolución posterior hacia otro sistema.

Se echa en falta un juego de adhesivos reflectantes. Podréis comprar adhesivos negros si lo deseáis.

Ascensor emocional

Una excelente sorpresa: el peso del casco Schuberth R2, hecho con fibra de vidrio, resulta de lo más ligero. ¡Hasta la versión de fibra de carbono es apenas más ligera! Una buena noticia para las vértebras cervicales, sobre todo en trayectos largos.

Una gran decepción: la ausencia de pantalla doble solar. Es algo prácticamente inédito para un casco Schuberth. Casi todos los modelos desde principios de los años 2000 han estado provistos de este práctico accesorio. Además, el fabricante siempre supo integrarlo bien, con un mando idealmente situado para el pulgar izquierdo. ¡Esta ausencia resulta especialmente incomprensible en un casco destinado a la carretera y vendido a más de 400 €! Son muchos los cascos de la competencia equipados con una pantalla tintada desmontable y, pese a ello, más baratos.

En el argumentario comercial de la marca, afirman que se trata de una demanda de los clientes. Sinceramente, permitidme que lo dude. En la medida en que el visor solar es desmontable y es uno quien decide si lo baja o lo sube con solo utilizar un dedo, no veo qué motero podría querer prescindir de esta comodidad «a la carta». La ausencia de esta pantalla tintada resulta más perjudicial si cabe teniendo en cuenta que el amplio campo de visión de la pantalla del casco Schuberth R2, tanto en altura como en anchura, deja entrar mucha luz. Con el sol de cara o de lado, resulta realmente insufrible, fatigante y peligroso.

Pronto se impone la necesidad de comprar e instalar una pantalla principal oscurecida en sustitución de la pantalla clara original. La consecuencia directa de ello es un aumento en el coste del casco y la obligación de llevar siempre consigo una pantalla clara en caso de circular de noche o con visibilidad reducida. En definitiva, un gran defecto del casco Schuberth R2. Es una lástima, porque, aparte de eso, el casco integral resulta bastante agradable en su uso cotidiano.

En carretera

Eligiendo la talla adecuada (la 59 en mi caso), el casco Schuberth R2 aprieta, aunque no excesivamente. No es de los más fáciles de poner, debido a su collar bastante ajustado… Pero es el precio que hay que pagar para evitar las entradas de aire. El cierre se maneja fácilmente. La doble anilla D permite ajustar la tensión de la correa en función del cubrecuello que se lleve (o no). La correa no irrita la piel del cuello gracias a unas almohadillas gruesas y fáciles de posicionar… Incluso el broche de presión para la fijación del cabo libre está ubicado de manera inteligente, para que resulte fácil de encontrar. Las gafas encuentran su sitio sin dificultad. Podréis pasar las patillas por encima de las orejas sin que las espumas os estorben.

Desde los primeros kilómetros, hay dos aspectos que resultan evidentes: ¡el casco Schuberth R2 no pesa nada y ofrece un campo de visión extraordinario! Tuve realmente la impresión de pasarme a una pantalla Panavision®. La mejora del campo de visión lateral con respecto a modelos anteriores es incuestionable. Uno ve realmente a 180 grados, y el control de los ángulos muertos se vuelve mucho más fácil.

Características de la pantalla

La calidad de la pantalla clara original, de clase óptica 1, es irreprochable. La imagen no sufre ninguna distorsión. La pantalla doble antivaho es eficaz, incluso a primera hora de la mañana, con tiempo muy húmedo y frío. Con la pantalla totalmente cerrada, es cierto que aparece una franja de humedad en la parte inferior… Pero nunca llega a superar el centímetro de altura.

Al tratarse de un casco totalmente nuevo, las muescas de bloqueo de la pantalla están duras y permiten disfrutar de las diferentes posiciones de apertura. En posición cerrada, la pantalla ofrece dos posibilidades: colocarla simplemente sobre el cerrojo, para dejar pasar un chorrito de aire que ayude a ventilar o eliminar el vaho, o bloquearla herméticamente, para no dejar entrar nada de aire, incluso a alta velocidad, con la consiguiente limitación del ruido.

La manipulación de la pantalla requiere aplicar una cierta fuerza. Se puede hacer con una sola mano, pero a condición de colocar correctamente los dedos de la mano izquierda a la altura de las dos pestañas exteriores, a ambos lados de la pantalla. Esto supone tener unas manos bastante grandes. La ventaja es que las diferentes posiciones de la pantalla son fáciles de encontrar. Hay que decir que el bloqueo de la pantalla en posición cerrada, mediante una pulsación pronunciada, supera claramente lo que uno encuentra en otros fabricantes, como HJC.

Alma deportiva

Tras haberlo probado con varias motos, a distintas velocidades y en diferentes posturas de conducción, resulta evidente que este casco integral está destinado a conductores de motos y roadsters deportivas. Con una postura de conducción erguida y con la cabeza en vertical, se oye un soplo constante. A gran velocidad, el casco ni siquiera es totalmente estable. Peor aún, si la pantalla no está bloqueada del todo, se oyen silbidos a partir de los 70 km/h. Al contrario, con una postura de conducción inclinada y la cabeza echada hacia adelante, el casco se vuelve estable y relativamente silencioso. Sin silbidos aerodinámicos.

En cualquier caso, el casco Schuberth R2 no está pensado para conducir con la pantalla levantada. A partir de los 50-60 km/h, la anchura de la pantalla y la ausencia de visor solar generan silbidos y corrientes de aire que irritan los ojos.

Lo mismo sucede con las ventilaciones. La amplia ventilación frontal, muy aerodinámica, cumple bien su cometido, incluso sin extractor en la parte trasera. El flujo de aire circula a lo largo de dos pasillos creados en las espumas interiores. La ventilación del mentón, mucho más modesta, solo se muestra eficaz con el casco inclinado hacia adelante. En posición vertical, ventila bastante poco.

Dada su vocación deportiva, el casco Schuberth R2 fue diseñado para una postura de conducción inclinada hacia adelante, con la nuca flexionada hacia arriba. De ahí la amplia abertura en la parte posterior de la calota, que llega bastante arriba con el fin de despejar la nuca y favorecer su movilidad. Sin embargo, esta abertura supone un inconveniente en caso de conducir con la cabeza en vertical y con tiempo frío. Incluso con un cubrecuello, es una zona que resulta difícil de cubrir.

En conclusión, en carretera…

Siempre y cuando tengáis la postura de cabeza correcta, los kilómetros pasarán sin fatiga gracias a su peso moderado. Su excelente insonorización permite circular sin un ruido excesivo, incluso a velocidades de autopista. Sin embargo, a partir de tres cuartos de hora o una hora en carretera, al igual que con cualquier otro casco, es preferible llevar protecciones auditivas.

No olvidéis que el casco Schuberth R2 no está dirigido al mismo público que el Shoei GT-Air o el Shark Speed R-2. Estamos en la gama de los cascos de carretera deportivos, como el Shoei NXR que probó hace poco Thibaud.

Un problema en la frente

Desde 2001, he llevado seis modelos diferentes de cascos Schuberth sin ningún tipo de problema. Sin embargo, este Schuberth R2 me provocó enseguida un dolor difícilmente soportable en la parte delantera de la cabeza, justo encima de la frente. Y os aseguro que la talla era la correcta. La cosa llegó hasta tal punto que no tuve más remedio que pararme cada hora para tomarme un descanso de entre diez y quince minutos antes de poder continuar conduciendo.

La única explicación plausible es que Schuberth haya modificado la forma de la calota interior. Así pues, aunque ya hayáis llevado otros cascos Schuberth, no es totalmente seguro que el casco Schuberth R2 os quede bien.

¡Gracias a Franck por las fotos!

Peso4.5
Insonorización4.25
Acabados4.5
Comodidad4
Ventilación4.25
Funcionalidad3.5

Mi opinión: Un casco de carretera para moteros deportivos

El casco Schuberth R2 es buen modelo dentro de su categoría. Siempre y cuando adoptéis la postura de conducción adecuada (inclinada), cumplirá su cometido a la perfección y os acompañará durante muchos años con una comodidad más que aceptable. Su insonorización también es destacable, ya sea en carretera o en pista, incluso para la competición. Lástima que la ausencia de visor solar le haga perder en polivalencia de uso. Además, al igual que otros muchos cascos, no queda bien en todas las cabezas.
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Loïc

Loïc (bloggero #EnjoyTheRide Francia) Bloggero y testeador de productos Motoblouz. Soy el extraterrestre que espera impaciente la lluvia para poner a prueba la impermeabilidad de una chaqueta o un par de guantes. Fan incondicional de rutas sinuosas, la moto es para mí un medio de evasión y un medio de transporte.