VIAJE EN MOTO POR LADAKH, CON MATHILDE Y BENJAMIN


¿La llegada del invierno os deprime? Acabad con esa tristeza de un manotazo gracias a Mathilde y Benjamin: estos dos moteros han traído unas imágenes que quitan el hipo de su periplo en moto por Ladakh y las comparten con nosotros… ¡Pantalla completa obligatoria!

¿Creéis que un periplo en moto del otro lado del globo requiere un material de altos vuelos y una experiencia de piloto de rally? ¡Nada de eso! Un poco de organización, un simple permiso de conducir motos, y un mínimo de práctica pueden bastar para disfrutar de las carreteras más bonitas del globo…

Viaje en moto por la carretera más alta del mundo

Ahí tenéis a Mathilde y Benjamin, dos videastas nórdicos de paso por la India en el marco de un gran viaje de duración indeterminada que financian haciendo su trabajo. Esta pareja, que no llega a los treinta años, ha decidido hacer realidad un viejo sueño: pasar algunos días extáticos en la carretera transitable más alta del mundo, que atraviesa Ladakh, en las estribaciones del Himalaya. Si os interesan los destinos de ensueño, puede que ya hayáis oído hablar de ella… Este trazado, mitad asfalto mitad pista, de unos mil kilómetros comunica Dehli con Leh pasando por algunos de los puertos más altos (del mundo): ¡4.880, 5.060 e incluso 5.328 metros de altitud! Vertiginoso, ¿verdad?

La moto: Royal Enfield Bullet, la imprescindible

Olvidaros de las BMW R1200 GS y demás Yamaha XT1200Z Ténéré carísimas. Un poco como Baptiste y su Honda Transalp, nuestros dos adeptos de la simplicidad han preferido optar por una máquina económica. Un vehículo local, a toda prueba. Un poco rústico y sin duda mítico: una preciosa Royal Enfield Bullet Machismo, alquilada en Delhi por poco más de diez euros al día. A la vieja monocilíndrica de 500 cm³ no le costará demasiado sacar a sus dos pasajeros y sus 40 kg de equipaje del nivel del mar, incluso en los terrenos más embarrados y las cuestas más pronunciadas. El torque de un pistón gordo, ¡eso es lo auténtico!

A la caza de imágenes en Ladakh

Nada de cronometrar ni de plazos. La idea de los dos fans de los mejillones con patatas fritas es rodar a su ritmo, para tener tiempo de conocer gente, disfrutar de los paisajes excepcionales que les ofrece su ruta, curva tras curva, y capturar todo eso en foto y en vídeo, para que vosotros también podáis verlo, calentitos frente a vuestras pantallas. ¡Echad un vistazo a su blog para dar brillo a vuestras pupilas!

Un periplo tranquilo, aunque físico

Pero no os equivoquéis, aunque Mathilde y Benja hayan tardado una semana en alcanzar su destino, un ritmo que puede parecer muy tranquilo visto desde aquí, han tenido que hacer muchos esfuerzos. Avanzar en moto por un entorno así es de hecho un ejercicio muy físico: entre los desniveles a menudo rápidos (hasta 2000 m en dos horas), el terreno a veces complicado y los demás usuarios de la carretera más bien confiados, ¡las ocasiones de sudar – sin contar los sudores fríos – no faltan! Incluso tuvieron que hacer una pausa indispensable de un día a mitad de camino para recuperar fuerzas.

Experiencia adquirida

Pero el resultado merecía la pena. Porque hay que haberlo vivido para hablar de ello, os invito a sumergiros en cuerpo y alma en el artículo de su blog que narra esta fantástica aventura en el corazón de Ladakh. ¡Ya me contaréis! Incluso encontraréis el Libro de Ruta así como algunos consejos para ayudaros a seguir sus huellas.

También podéis ver este pequeño vídeo (¡Vedlo en HD!) que os dará una buena idea de los paisajes de postal por los que han pasado:

Si os brillan los ojos y tenéis ganas de grandes espacios después de esto, puede que haya llegado el momento de lanzarse. Ya que al final, lo realmente difícil de la historia, ¡es lanzarse! Y en segundo lugar, conseguir el suficiente tiempo libre para realizar semejante viaje… ¿Cuándo son vuestras próximas vacaciones?

Fotos y vídeo Mathilde Kogan y Benjamin Rogez
Gracias por su disponibilidad

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Loïc

Loïc (bloggero #EnjoyTheRide Francia) Bloggero y testeador de productos Motoblouz. Soy el extraterrestre que espera impaciente la lluvia para poner a prueba la impermeabilidad de una chaqueta o un par de guantes. Fan incondicional de rutas sinuosas, la moto es para mí un medio de evasión y un medio de transporte.